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No es mucho lo que se sabe de los origenes primarios de Valdepeñas, aunque esto no es una constante en casi toda nuestra geografía provincial, una constante que cada vez se encuentra más arrinconada por las labores de los investigadores que escudriñan nuestros campos, archivos y monumentos. Como en la práctica totalidad de nuestra geografía, existen abundantes indicios de asentamientos prehistóricos y de las sucesivas culturas que deambularon y poblaron la Peninsula Ibérica, entre los que cabe hacer mención especial, en Valdepeñas a la Ibérica y a la Romana. |
A finales del siglo XII a.C. surge a 7 kilometros escasos, al sur de la actual Valdepeñas, lo que hasta el momento es el mayor enclave ibérico de toda nuestra región, denominado el Cerro de las Cabezas. El Oppidum, poblado, ibérico del cerro de las cabezas, recogió en realidad las culturas de la edad del Bronce Final y la Ibérica, ocupando un enclave estratégico para las comunicaciones, dentro de la comarca del Alto Jabalón y las regiones naturales limítrofes: el Levante, Andalucia y la Meseta Interior. |
En la ribera del Rio Jabalón nació y creció un esplendoroso enclave humano que, con el tiempo se situaría en el germen de la cultura ibero/oretana. Sobre una elevación natural del terreno, de fácil defensa, que permitia el control estratégico de un vasto territorio, creció este asentamiento de forma próspera, llegando a ocupar una extensión de 14 hectáreas, aportando seguridad a sus moradores, lo que les permitia ocupar una mayor cantidad de tiempo en las faenas agrícolas, recolección, ganadería, búsqueda de metales, construcción de herramientas, etc. y a sus gobernantes, ocupados en el control militar y económico del territorio, las comunicaciones, y en definitiva de ejercer el poder político de la época. |
Una bien proyectada red de defensa, basada en pequeñas torres fortificadas, aumentaba el control que sobre el territorio se tenía. De estos sensores de alarma, que diríamos en la actualidad, se han encontrado vestigios apenas a un kilometro del Cerro de las Cabezas. |
Finalmente, la red estrátegica de los antepasados Valdepeñeros, se completaba con otros dos puntos fundamentales de naturaleza puramente económica: cortijadas y quinterías que, guardando la proximidad al poblado y a sus avanzadillas defensivas, buscaban la feritidad de las tierras bajo el control del "oppida" y extraían de ellas él sustentó agrario y ganadero tan necesario e imprescindible, para mantener el modelo social y económico en lo que se sustentaba esta sociedad. |
El casco urbano del Cerro de las Cabezas, fue haciéndose más complejo con el paso de los siglos, al mismo tiempo que se producían los progresos sociales y tecnológicos, pasando de las estructuras rectangulares, cuantro o cinco metros de largo por dos de ancho, que se unían unas con otras a la organización del espacio entre los siglos V al IV a.C., trazando calles, regularizando los sistemas de habitación y mejorando las importantes estructuras defensivas con la construcción de una nueva muralla, en el siglo IV, sobre la del siglo V y la partición en dos mitades del poblado con otro lienzo de muralla. Torres de vigilancia en los accesos al poblado y bastiones dispuestos a lo largo de todo el perímetro, completarón las estructuras defensivas de este importante enclave, como se ha demostrado en las sucesivas campañas arqueológicas acometidas en el Cerro y descritas en la documentación técnica de Juan Vélez Rivas y Jaiver Peréz Avilés, a quién hemos seguido para elaborar estas breves notas. |
Su acrópolis heptagonal, enseñóreada en el punto más alto del recinto, ofrecía un aspecto importante, con una arquitectura ciclópea en los muros exteriores, mientras que acogia a las clases privilegiadas en sus entrañas. Desde ella debieron percibirse de modo especial los últimos momentos de la vida de este asentamiento, definitivamente destruido a avandonado en el siglo III a. C. Oretanos y Carpetanos dejaron su indiscutible huella, recogida por importantes cronistas geógrafos e historiadores grecorromanos y latinos. |
La huella romana más clara, a juicio de los investigadores que han escrudiñado los orígenes de Valdepeñas, se encontró durante la construcción del Convento de los Padres Trinitarios. |
La época visigoda Valdepeñera es aún fuente de preguntas más que de respuestas, aunque quedan las constancias básicas como la de su influencia en la localidad a partir de Eurico y algunas importantes, aunque un tanto secundarias, como las continuas plagas de langosta que tuvieron lugar en esta época, recoge Jesús Martínez en "Valdepeñas y sus vinos" citando la "historia francorum" de Gregorio de Tours, 584 d.C., "... no quedaba: Viña, fruto, ni hierba que no hubiese sido devorado por los insectos". |
También los tiempos de dominación musulmana aporta a estas notas, más que breves, de la historia local, más sombras que luces, reflejadas en la publicación de Angela Madrid y Medina anteriormente mencionada. Parece probable, por los indicios que han perdurado hasta nuestros días que el corazón de Valdepeñas existió una Fortaleza-Castillo levantada por los árabes, pero, cómo explicar que la fachada norte de la Iglesia, cristiana, de Nuestra Señora de la Asunción haya permanecido, completamente elegibles hasta bien entrado el siglo XIX, dos inscripciones musulmanas de procedencia desconocida y contenido tan interesante como el que portaban en sus caracteres hebreos. Del texto de la situada más arriba se llegó a copiar: |
"En nombre de Dios, piadoso Dios. Grande. Rico Dios, que hace en enriquecer y también empobrecer. Grande. Plenísimo. Uno el Dios. Ya ha llegado la hora de la Oración, uno uno, uno el Dios Mahomed, dijo del Dios del patriarca Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de David y su hijo Salomón, que sea siempre valiente la espada en contra del enemigo y haga destruir... y valga la verdadera Ley de Mahoma. Quien es moro, es menester conforme lo manda la ley, de ir a la guerra de edad de catorce años hasta los cincuenta". |
En la situada abajo sólo se pudiera entender tres palabras, que hemos recuperado, como en el anterior caso de Fernando Vasco Merlo: |
"Unidos, juntos, moriremos" |
La respuesta a éstos y otros enigmas, como la utilización del Castillon, al que se accedía por el camino de los moros, por las mesnadas musulmanas y cristianas, deberán esperar a que fructifiquen los esfuerzos de los investigadores. |
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Tras las Navas de Tolosa, 1212,se crea Valdepeñas como tal aún que, como ya hemos reflejado anteriormente, no está a un claro cómo se origina ni la fecha exacta, que tuvo que producirse entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV. |
Con la nueva organización geopolítica del territorio conquistado, Valdepeñas pasa a formar parte de la Orden de Calatrava, la Encomienda articula la vida de los ciudadanos desde este momento y nuevos tiempos de prosperidad hace olvidar el reciente pasado de confrontaciones. |
La población experimentó una explosión demográfica sin precedentes, lo que llevó a superar en habitantes a poblaciones tan importantes como Almagro, la que fuera capital administrativa de la Orden de Calatrava. |
Las desventuras económicas de nuestros reyes, llevaron a la localidad a sufrir una suerte muy parecida junto con poblaciones cercanas como Almagro. A Felipe II le apretaban las mismas necesidades y así agilizó la carga vendiendo a Don Alvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, la Villa de Valdepeñas, el 22 de abril de 1585, dejando por tanto de pertenecer a la de Orden en esa fecha. La vida Valdepeñera transcurrió tranquila, alterada solamente por acontecimientos puntuales, hasta los inicios del siglo XIX. La ocupación de España por los ejércitos napoleónicos "convirtió a la ciudad en pionera de la resistencia al invasor". El pueblo, levantado en masa contra los invasores franceses, se enfrentó a las tropas de ocupación entre gritos y vivas a la Virgen de Consolación, que habían resguardado entre los muros de la iglesia de la Asunción. |
Valdepeñas en 1808 seguía siendo un cruce estratégico de caminos, norte sur este oeste. Por sus tierras debía atravesar el cuerpo de ejército frances del general de división Pierre Dupon de L´Etang, "el rayo del norte" con dirección a Cádiz, para liberar la escuadra francesa que se encontraba bloqueada por los ingleses. La marcha del ejército se hacía por brigadas, con un día de separación entre ellas, por lo que las unidades estaban distanciadas 125 kilómetros, siguiendo los datos que recogemos de " Valdepeñas, 6 de junio de 1808" de José Antonio García Noblejas. Aunque inicialmente no estaba programada la parada del ejército en Valdepeñas, Dupont cambió los planes y la vanguardia del ejército llegó a la localidad el 27 de mayo. Las poblaciones de la Mancha y Andalucía empearon a dar muestras de intranquilidad y empezaron a producirse levantamientos. Los días 4 y 5 de junio, en Montoro, la Carolina y Santa Cruz de Mudela, los destacamentos franceses fueron atacados y destruidos, retrocediendo hacia Valdepeñas algunos de los que pudieron escapar. El día 6 de junio de 1808, grabado con letras de oro en la historia de Valdepeñas y con el galardón de " muy heroica ciudad" en su escudo, el mismo día en que José I se proclamaba en Bayona, partió hacía Valdepeñas, desde Manzanares con dirección a Santa Cruz de Mudela, pues habían rodeado Valdepeñas ante la actitud hostil de sus pobladores. El general Belair, una vez reunidas y organizadas las fuerzas, se encaminó hacia la población que ya se encontraba esperándoles entre barricadas y con los refuerzos recién llegados en forma de segadores de Lezuza, Barrax, de la comarca de Alcaraz y Elche de la Sierra, parando sus fuerzas en las Aguzaderas, tres kilómetros al norte de Valdepeñas, y formándolas en orden de batalla. Durante tres horas se mantuvieron parlamentos intentando, unos entrar de forma pacífica y otros, negándose a ello. |
Las fuerzas de ocupación alcanzaban 760 hombres de caballería y 131 de infantería, los defensores "útiles" en torno a los 2000 armados en su inmensa mayoría con armas blancas y herramientas. |
Rotas las negociaciones Belair ordenó rodear la ciudad y atacar por pelotones. |
Los paisanos que no podían empuñar un arma se refugiaron en bodegas, cuevas y en los sótanos de Iglesia, el resto ocupó parapetos, barricadas, tejados, balcones, .... |
En una primera oleada un escuadrón de cazadores intentó atravesar toda la ciudad por la calle Ancha sin conseguirlo por las defensas y los combatientes ante la imposibilidad de que las fuerzas montadas consiguieran abrir brecha, Belair manda a todos sus efectivos, a pie, entrar en la ciudad y reducir la oposición de sus defensores. Los franceses tomaron algunas casas y no pudiendo prevalecer en el avance e incendiaron los edificios, en número cercano a 80, a los que hubo que añadir la mitad de San Marcos. |
Los segadores forasteros intentaron abandonar el cerco francés y fueron masacrados al dejar sus resguardos en las calles y barricadas. En el mismo momento que se producía esta carnicería se volvió a intentar el asalto pero los invasores fueron nuevamente rechazados. |
Las refriegas duraron hasta las 6 de la tarde ambas fuerzas estaban extenuadas y la batalla no se decantaba hacía ningún bando. Los franceses, dada la imposibilidad de mantener el combate enviaron a un oficial, con varios prisioneros, a parlamentar, respondiendo los defensores izando una bandera blanca en la torre de la Iglesia. Las negociaciones, celebradas en el Ayuntamiento, llevaron a la conclusión de la lucha "por mutuo acuerdo" y de forma favorable para los vecinos de la localidad. Los franceses, maltrechos, se retiraron a una legua del pueblo y volvieron al día siguiente para enterrar a sus muertos. Se marcharon sin más demora, esa misma jornada. |
Las bajas del cruento combate arrojaron más de 30 defensores muertos y un número indeterminado de heridos. Por parte de las tropas francesas, los muertos fueron 29 y los heridos 26. |
De este modo concluyó la aportación más importante de Valdepeñas a la derrota de la ocupación napoleónica y junto con otras rebeliones populares y acciones de boicot y guerrilla, empezaban los prolegómenos de la batalla de Bailén, el 21 de julio. |
En 1880 la Villa adquirió el grado de "ciudad" y el 29 de enero de 1895, Valdepeñas recibió el título de "Muy Heróica Ciudad" por Real Decreto de la Reina Regente. |
Recuperada de las penalidades de la guerra, Valdepeñas atravesó un período de gracia en los finales del siglo XIX y los de principios del XX, truncada por los nuevos avatares bélicos, fratricidas, que habrían de revolver nuestro país. En la actualidad, de la mano de uno de sus más preciados tesoros, "el vino", al que dedicaremos un espacio aparte, abandera un nuevo proceso de desarrollo, en el que representa no sólo a la localidad, sino a la provincia y a Castilla la Mancha con el calor y la historia de sus internacionales caldos que es a un tiempo, la historia de su historia. |
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